viernes, 14 de agosto de 2009

Tomaz Humar: "Tiene que actuar el Rey o Zapatero directamente"

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A varios miles de kilómetros de Pakistán, pero también muy lejos de Huesca, un hombre sigue con especial atención el rescate de Óscar Pérez, el alpinista aragonés que permanece atrapado desde hace ya seis días en la pared del Latok II. Es Tomaz Humar, uno de los escaladores más celebres del mundo, el mismo que en 2005 protagonizó una asombrosa e insólita operación de salvamento a casi 6.000 metros de altitud en el Nanga Parbat. Desde su casa en Eslovenia recuerda aquellos días en los que la más alta diplomacia y una importante movilización internacional contribuyeron, no sin la inevitable dosis de polémica, a salvarle la vida. Ambos casos tienen muchas similitudes —por desgracia, también unas cuantas diferencias— y por eso pedimos a Humar, que conoce muy bien el país y a algunos de los personajes clave en esta historia, que nos ayude a entender lo que está viviendo Óscar Pérez en la arista norte de una de las montañas inexpugnadas del Karakorum.
"Tiene que ser el Rey de España o el presidente del Gobierno quien realice directamente las gestiones para sacarlo de ahí", asegura Humar. A la dificultad de la cordillera se le une la pesada burocracia paquistaní, donde el Ejército coordina las labores de rescate. Y para que los militares muevan un dedo es obligatorio que los mandos se muestren diligentes —cuanto más alto esté en el escalafón quien tenga verdadero interés en movilizar a los equipos (como ocurre en todos lados, por supuesto), mayores serán las posibilidades de éxito—. Por eso Humar reclama que se intervenga directamente desde arriba, de Zapatero a Asif Ali Zardari. Como ocurrió en su caso, cuando el presidente de la República de Eslovenia consiguió que el asunto llegara hasta el general Pervez Musharraf, entonces presidente y jefe del Ejército en Pakistán.
Los movimientos diplomáticos fueron fundamentales, con el tiempo corriendo en contra. Musharraf ordenó a dos de los mejores pilotos de la fuerza aérea, el teniente coronel Rashid Ullah Beg y el teniente coronel Khalid Amir Rana, que rescataran del Nanga Parbat a Humar, arriesgando la vida de sus hombres por otro, extranjero, que voluntariamente había decidido jugarse la suya. Hoy la diplomacia española se mueve desde Islamabad, pero, según cuenta Sebastián Álvaro, "la cosa va desesperadamente lenta". El ex director de 'Al filo de lo imposible' coordina en Skardu el rescate y sus últimas palabras a la revista Desnivel no son muy optimistas ni dan la impresión de que la vida de Óscar Pérez cuente tanto como la de Tomaz Humar [puedes leer el relato de Álvaro en desnivel.com].

Óscar lleva ya siete días aislado, prácticamente los mismos que pasó Humar en la pared del Rupal, y se encuentra aproximadamente a 6.200 metros —el esloveno permanecía sobre los 6.000 metros cuando el helicóptero de Rashid Ullah Beg le arrancó de la pared en el rescate a mayor altitud realizado hasta el momento—. Ahí están algunas de las similitudes, además de la dificultad de la montaña o el excelente nivel de los dos alpinistas. Pero las diferencias entre ambos casos son, si no más importantes, sí más dramáticas, y complican el desafío. En el accidente que sufrió Óscar Pérez se rompió una pierna y un brazo. Su compañero de escalada, Álvaro Novellón, le dejó todo lo que llevaban: dos sacos de dormir, ropa de abrigo, comida liofilizada, barras energéticas y varios cartuchos de gas. Y aquí viene la segunda diferencia: Humar llevaba una radio y podía comunicarse; Óscar no dispone de ningún tipo de conexión.
"Siete días ya es muy duro. Lo más importante, a pesar de las lesiones, es que se mantenga equilibrado de cabeza. Que coma y beba también, pero la estabilidad emocional es clave en estos momentos", explica Humar. Desde los primeros momentos ha ayudado en todo lo posible al equipo de crisis del club Peña Guara de Huesca, especialmente facilitando contactos. Humar es amigo personal de Nazir Sabir, probablemente el montañero pakistaní más importante, presidente del Club Alpino de su país, empresario, ambientalista y también con una importante carrera política. Y sabe muy bien la importancia de que buenos pilotos participen en la operación. Algunos, como el propio Rashid Ullah Beg, se dedican ahora a otras tareas en el Ejército, nos cuenta Humar.

Agosto de 2005. El mejor alpinista esloveno atrapado en el Nanga Parbat. Todo el país y muchos medios extranjeros pendientes. Después de una semana vivaqueando, metido en un húmedo agujero, muerto de hambre y frío, ya al límite de sus fuerzas, dos helicópteros acceden a su pared con la intención de llevárselo colgado. A 6.000 metros no hay aeronave con potencia suficiente para mantenerse quieta, sometida a las propias corrientes que genera, pegada a las rocas y con el nervio para capturar a un hombre de más de 70 kilos y bajarlo a la base de la montaña. Sólo un Lama SA-315B, con un gran piloto al mando, puede volar con garantías en el fino aire de las alturas. Jamás se había intentado y, en palabras del propio Humar, "si hubiéramos repetido 100 veces esta operación, nunca saldría".
A las 4.30 a.m se duerme. A las 6.18 el ruido de un helicóptero le despierta. Enciende la radio. "El rescate está en marcha", le dice uno de los pilotos. Humar no quiere entrar hoy en los detalles de aquel día —"no pretendo ser protagonista"—, pero los relatos de la época cuentan cómo una de las dos aeronaves se aproxima a escasos metros de la pared, con las aspas casi tocándola. Le lanzan tres cuerdas con una bolsa llena de piedras en su extremo. "Estaba colgado de la pared, balanceándome. Las ráfagas de viento hacían muy difícil respirar, y con las turbulencias y las avalanchas cayendo sobre las hélices era todo un caos. Los pilotos se pasaban las mascarillas de oxígeno entre ellos", explicaba Humar a National Geographic. Finalmente consiguió agarrar una de las cuerdas. Sólo tenía unos segundos para atarse, pero el mosquetón estaba congelado. "Comencé a chuparlo, la piel de la lengua se rasgaba, pero lo descongelé y logré atarme". Pero Humar olvidó un pequeño asunto: seguía atado a la pared y el helicóptero ya tiraba de él. La debacle estaba cerca. Había preparado un cuchillo la noche anterior, pero sus dedos estaban congelados como para encima encontrarlo en los bolsillos. En la crónica de National Geographic se describe la tensión del momento: o caía el helicóptero, o arrancaban parte de la pared o todo al mismo tiempo. Pero lo que pasó fue lo menos probable. Las cuerdas que ataban a Humar a la montaña se rompieron y el helicóptero voló libre hacia la base de la montaña con su presa sana y salva.
Será muy difícil que la historia se repita con Óscar. De momento, como cuenta Sebastián Álvaro en una crónica "de urgencia", todo el asunto de los helicópteros está siendo una chapuza. Hoy mismo, que han decidido trasladar el campo base a la vertiente sur del Latok, un MI 18 ruso no ha querido asumir el riesgo de aterrizar en la zona. Los planes han cambiado y se ha perdido un día. Desde Peña Guara nos explican que está descartado un rescate al estilo del de Humar, al menos no donde se encuentra Óscar Pérez. "Es muy peligroso y genera corrientes. Otra cosa es que se llegue hasta él —Álvaro Novellón y el norteamericano Fabricio Zangrilli ya están preparados, y se espera a otros dos americanos—, se le baje y entonces un helicóptero intente el traslado", aseguran en el equipo de crisis.
¿Qué opina Humar? "Será muy complicado llegar por la pared vertical. En estos momentos hay que dar con su posición, tener un contacto visual, realizar fotos, tratar de ver si está bien. Y a partir de ahí, cuando se le tenga localizado, rescatarle. Si no está muy herido y pierde sangre, puede aguantar 10 días. Si tiene algún tipo de luz podría servir para verle. Espero lo mejor. Que Dios le salve la vida".
¿Qué dicen en Huesca? "El martes los helicópteros intentaron dar con él, pero no le vieron. Sí, se hicieron fotos. No, no sangra. La diferencia importante con el rescate en el Nanga Parbat es que Óscar está lesionado y no tiene teléfono". [Un par de horas después de hablar con ellos, en un comunicado en la web de Peña Guara mostraban su desesperación]
¿Y en Pakistán? "Parece que las presiones diplomáticas dan su fruto. Ha llegado un representante de la embajada española en Islamabad y mañana espero a los cinco alpinistas españoles que llegarán a Islamabad" (Sebastián Álvaro).
Así están las cosas. Complicadas. Como lo fue el rescate de Tomaz Humar.
Para seguir el rescate:
Revista especializada de montaña Desnivel
Información desde la página de Peña Guara
También en Barrabes.com siguen la operación de salvamento en el Karakorum
Un buen blog sobre montañismo, Basabide, en El Correo Digital

Por BORJA ECHEVARRIA (SOITU.ES)

jueves, 13 de agosto de 2009

"Las noticias son desesperantes"

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Así comienza el club de montaña Peña Guara de Huesca el último comunicado respecto a la situación del operativo de rescate en el Latok II. Tras estar todo organizado, buen tiempo, y con el visto bueno del Jefe del Estado Mayor del ejército pakistaní, los vuelos no salieron como estaba previsto. Al menos se consiguió trasladar a la parte sur de la montaña a Álvaro Novellón y al americano Fabricio, y depositar en la zona un depósito de material, aunque a 8km del lugar previsto.

Óscar Pérez durante el intento al Latok I
El tiempo en la zona permanece estable durante días, lo cual es una bendición extraña en el Karakorum, y eso es un factor muy beneficioso para Óscar Pérez, que ya lleva 8 días en un vivac a casi 6.300 metros de altura con una pierna rota, y probablemente con otra rotura en una mano. El dispositivo de rescate ha sido muy complicado de organizar, y para que comenzara ha habido que aunar muchas voluntades y esfuerzos, contando con la intervención directa y constante del presidente aragonés, Marcelino Iglesias, y del presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero. Pero la escasa colaboración del ejército pakistaní está ralentizando todos estos esfuerzos. Hay que entender que las cosas en Pakistán funcionan a su ritmo, como todo el que haya estado allí sabe de sobras, y que algo como que su ejército, con sus graves problemas internos y su eterna semi-guerra con la India, colabore en algo así, hace apenas 2 años habría sonado a chino, pero Óscar lleva ya 8 días en la pared, aunque con buen tiempo y comida y ropa de abrigo y varios cartuchos de gas.
Al respecto, cuando el año pasado hubo prensa española que afirmó que el gobierno pakistaní había publicado un comunicado sobre la tragedia del K2, nos pusimos en contacto con la embajada española en Madrid. Su respuesta fue clara: "¿Conocen Pakistán? ¿Su situación? Hoy ha habido un atentado con 25 muertos. Es lo habitual ¿Ustedes creen que el gobierno de Pakistán tiene tiempo para publicar un comunicado sobre unos alpinistas occidentales que se han arriesgado a subir al K2 por su propia voluntad?"
Ayer se tenían todos los permisos, y estaba previsto que mientras Álvaro y Fabricio comenzaban a ascender, un helicóptero trasladaba un depósito de material y a otros dos americanos al campo base. Pero no fue así.
Primero hubo un cambio de planes. Al tener posibilidad de helicóptero, se pensó que se ganaría mucho tiempo si el mismo trasladaba a Álvaro y a Fabricio a la cara sur de la montaña, mucho más fácil de ascender, lo que les haría ganar unos días preciosos en su ascenso hasta Óscar. Ése mismo helicóptero trasladaba allí todo el material y a los americanos, ya que el descenso por esa cara también será mucho más sencillo y rápido.
Pero aunque no había ningún impedimento, el plan de vuelos previsto no se cumplió, según informa Peña Guara:
"Las noticias son desesperantes. Las gestiones en Pakistán están resultando lentas y complicadas, a pesar de que oficialmente se cuenta con el apoyo total de las autoridades locales. Después de estar esperando toda la mañana para contactar con Sebastian Álvaro (Al Filo de lo Imposible), finalmente ha sido él quien se ha puesto en contacto con Peña Guara, muy sorprendido, porque no se ha completado el programa de vuelos previsto para hoy por la mañana.
La Embajada Española en Pakistán está volcada en esta operación de rescate e incluso se ha desplazando un funcionario hasta Skardú para hacer todos los trámites y gestiones sobre el terreno. El Jefe del Estado Mayor de Ejército pakistaní ya había dado órdenes a la sección de helicópteros Skari Aviation en Skardu para trasladar lo más cerca posible a dos alpinistas norteamericanos para colaborar en el rescate y efectuar un vuelo de reconocimiento para tratar de ver a Oscar Pérez y sobre todo para que Oscar se sienta buscado. Sin embargo y a pesar de que el tiempo es bueno y que oficialmente se cuenta con todo el apoyo disponible, incomprensiblemente, no se ha cumplido el programa.
En el plano esperanzador, finalmente 2 helicópteros han despegado y han depositado sobre el glaciar de Biafo, en la cara sur de la montaña 215 Kilos de material, pero a 8 kilómetros del lugar preestablecido. La aviación pakistaní argumenta que hay muchas grietas y no se puede aterrizar en otro sitio. También se ha trasladado a Álvaro Novellón y Fabricio Zangrilli a la vertiente sur, para acceder lo más rápido posible a la pared y socorrer a Oscar, pero no han podido dejarlos sobre la carga depositada, sino a unas dos horas caminando y a la espera de otro vuelo con el resto del material."
Por REDACCIÓN BARRABES.COM - Jueves, 13 de agosto de 2009

miércoles, 29 de julio de 2009

Anillo Ventral/Cinta de Seguridad

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El anillo de aseguramiento de un arnés sigue siendo el gran desconocido para muchos escaladores. Sus múltiples posibilidades y los inquietantes resultados de unas recientes pruebas de laboratorio nos obligan a cuestionarnos si lo estamos empleando correctamente.

¿Son fiables?

Desde que en 1978 el fabricante inglés Troll añadiese a sus arneses el primer anillo ventral de la historia, una nueva duda se introdujo en el mudo de la escalada ¿era para asegurar al primero o simplemente para rapelar?

Y ya que nos ponemos en plan preguntón ¿cuánto aguanta, menos que el resto del arnés o más? ¿200 o 2.000 kp?

Muy pocos fabricantes han facilitado hasta el momento ese dato, pero gracias a las recientes normas CE ya sabemos que como mínimo tiene que soportar 1.500 kp cuando está por estrenar. Bien. Pero esa cifra tranquilizadora no lo es tanto según unas pruebas realizadas a finales de 1998 por Emanuele Pellizzari, uno de los mejores especialistas europeos de material de montaña, en el laboratorio de Schio Vicenza.

Los resultados que ha obtenido se muestran muy interesantes: todos los anillos nuevos analizados fluctuaban entre los 1.575 y los 2.500 kp (cumplían por tanto la normativa) pero con sólo 2 o 3 años de uso podían bajar en ocasiones hasta los ridículos 700 kp. Con los arneses en sí no parece haber una merma tan drástica: llegan a los 1.200 -1.700 kp.

Aunque existe en el mercado algún que otro anillo de rápel bastante más fuerte -¡nuevo 3.200 kp!- que posiblemente envejezca mejor, lo cierto es que la mayoría de las firmas ofrecen una seguridad limitada en el tiempo. ¿Y qué podemos hacer ante tamaña incertidumbre?, sencillo: superponer otro anillo que obviamente tendrá que ser anudado.

Cómo encontrar una solución sencilla y eficaz
La superposición de otro anillo no pretende ser alarmista. No afirmamos que todos los anillos aguanten poco en el tiempo, si no que ante la duda y si nuestro arnés supera un año de uso medio (todos los fines de semana) parece razonable añadir un buen cordino.

¿Y por qué no una cinta? pues simplemente para no aumentar en exceso el diámetro del conjunto, lo que redundaría en un mayor volumen y en un sobresfuerzo innecesario del mosquetón de seguridad.

Una solución interesante puede ser el confeccionar el anillo con un cordino de reducido diámetro y alta resistencia, o sea de Kevlar o Dyneema. En 5,5 mm ofrecen entre 1.300 y 1.800 kp, por menos de 600 ptas./metro. 85 cm bastarán.

Aunque el Dyneema resulta más flexible y anudable, todavía existen partidarios del Kevlar que habrán de rematar los cabos de forma diferente a la practicada con los cordinos convencionales o el citado Dyneema.

El anillo en sí...

Sea de Kevlar o de Dyneema, el anillo debe cerrarse con un nudo especial. El más recomendable es el triple pescador, porque con los nudos habituales (ocho por chicote, doble pescador, etc.) existe riesgo de deslizamiento baja una carga elevada.

Tendremos así un aro de unos 20 cm de perímetro que colocaremos en idéntica posición que el anillo original del arnés. Posteriormente deberemos colgarnos sólo del anillo de cordino para apretar a fondo el nudo; bastará con anclarnos un momento a la primera chapa de una vía por ejemplo.

Conviene recordar que en aquellos modelos con anillo cosido de más de 20 mm de ancho, se debe emplear siempre mosquetones robustos, que superen los 2.500 kp y lo suficientemente amplios como para que no interfieran con el nudo del cordino.

Aseguramiento al primero

1) El freno está anclado directamente al anillo. De esta forma mosquetón, dispositivo de aseguramiento y anillo trabajan sin trabas y se orientan de manera idónea en caso de caída.

2) El asegurador desconfía de su anillo y piensa que dos puntos de anclaje, pernera y cintura, son más seguros que uno solo (el anillo). Cierto, pero peligroso en este caso.

El mosquetón no puede trabajar sin trabas y la acumulación de cintas tan anchas perpendiculares entre sí genera una solicitación triaxial. Con caídas pequeñas no existe peligro pero en vuelos serios puede partirse, tal y como ocurrió mortalmente dos veces durante 1998 en Inglaterra. Si el propietario del arnés desconfía del anillo tiene dos opciones mucho mejores que mosquetonear a pernera y cintura: añadir el cordino cómo se ha descrito con anterioridad o comprar un arnés nuevo!

3) Resulta evidente que una cuerda simple aguanta más que el propio anillo. Por dicho motivo el asegurador ancla el freno a su propio encordamiento, desconociendo que el nudo de ocho trabajando en esa posición puede deshacerse bajo una fuerte carga.

¿Y en top-rope?

En vías de descuelgue es frecuente ver a alguien que asciende en top-rope encordado a un mosquetón. Constituye una forma rápida y suficientemente segura sólo si se observan algunas precauciones:

» Obviamente hay que utilizar un mosquetón de seguridad. Para esta maniobra deben evitarse los de cierre automático, pues pueden abrirse al rotar contra la ropa del escalador o

contra la propia piedra en una caída de tipo pendular.

» Preferiremos el empleo de dos mosquetones de rosca clásica con los cierres contrapeados o de uno solo de doble seguro (automático + bayoneta) o bayoneta simple.

» No utilizar nunca el encordamiento sobre mosquetón para escalar de primero o para ir de segundo en vías con travesías o de pared. Sin embargo resulta interesante para reencordarnos cuando nos bajamos sobre un descuelgue que no se abre.

Pequeños consejos

» No forrar el anillo con cinta para prevenir el desgaste, pues su adhesivo puede dañar la poliamida o poliéster. El problema de superponer de forma casera cualquier otro protector estriba en que el estado del anillo no es comprobable a simple vista.

» Cada varios meses podemos volver sobre sí mismo el anillo para que no sean siempre las mismas costuras las que estén expuestas exteriormente al rozamiento.

» Si un arnés no es eterno, su anillo ventral menos. Tres años para un modelo empleado todos los fines de semana, y cinco para uno utilizado ocasionalmente es un límite razonable. La práctica de la escalada deportiva desgasta más el anillo que la escalada clásica, pues se usa continuamente para descolgar a un compañero mientras trabaja una vía o detener varias caídas seguidas.

Fuente: Desnivel

 

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